The Estate of Anonymous (V traducción)

Borrada. Vistas de la ciudad robada

Un montaje de Carlos Miranda sobre paseos de Anonymous
Si con la anterior traducción (Imprimerie des mots) la naturaleza cíclica de Anonymous nos mostraba que su habitual claustrofilia es compensada por algunos momentos de claustrofobia, que lo convierten en flâneur de los espacios más inhóspitos de la ciudad, en esta ocasión nuestro sujeto-casa parece reconocerse de nuevo en el extremo opuesto de sujeto-ciudad. Como vemos, una esquizofrenia en toda regla. Sin embargo, en este caso los descuidados restos de negativos fotográficos, frutos de estos paseos, que Polaroid Star entrega a Miranda para su habitual labor de traducción, nos sorprenden particularmente, pues las imágenes que portan evocan insistentemente aquel tipo de composiciones típicas del género de la vedute, de modo que la traducción parece no poder evitar opacar un tanto la traslación, para producir las piezas definitivas enmarcadas decimonónica y ostentosamente al gusto de épocas pretéritas. De cualquier modo, en este capítulo podemos inferir la proyección de nuestro sujeto-ciudad en la urbe, ahora en una arrasada llamada Borrada: qué mejor modo de traducir la condición de Anonymous como víctima de sus continuas especulaciones antirrepresentacionales que mediante la mención a la propia especulación urbana que borra su trama sobre el plano. En exposición, estas vistas son instaladas sobre unos empapelados que reproducen el plano de una ciudad, un plano lleno de borraduras que destrozan su trazado. Y este mismo motivo es llevado a un alicatado de pared y a un suelo de cemento hidráulico. Así, podemos ahora observar que, si el del paisaje de las ruinas ha sido un privilegiado modo de aproximación a la condición existencial del sujeto moderno, la relectura que del mismo se desarrolla con este trabajo viene a actualizarnos a ese sujeto ante a una ruina, su ruina. La ruina de Anonymous que es aquí la de la ciudad contemporánea –con todo lo que ella representa en tanto que ámbito ideal de una civitas emancipadora del hombre- que aparece en la descarnada crudeza del acoso y derrumbe de sus tramas urbanas históricas, o de la urbanización de los hasta ahora últimos reductos de primacía de la naturaleza metropolitana, las playas. Esta serie de foto-cuadros plantea, pues, una cartografía alegórica que se vale de la belleza del paisajismo de género para mostrarnos las tripas de un monstruo. El monstruo que habita Anonymous -o que habitamos todos- mientras se alimenta en silencio de un patrimonio y, sobre todo, de unos modos de vida que ahora tienen, en estos hermosos solares, un afilado trozo de espejo en el que contemplarse siendo robados, o, en los propios términos de esta instalación, haciendo Borrada.

 

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