The Estate of Anonymous (VII traducción)

Stories from homes

Una colección de pinturas de Carlos Miranda sobre visitas de Polaroid Star
La investigación acerca de los modos de diferir la narración, estrategia recurrente a lo largo de todo el programa, profundiza con este capítulo en las posibilidades de la representación pictórica para generar metarrelatos, mediante una serie de cuadros que atienden a la caracterización gráfica y argumental de distintos espacios domésticos. El sentido de ello es abordarlos en sus más inmediatas condiciones de uso cotidiano, en el desorden propio de las prácticas íntimas de habitación que los ocupan y caracterizan en su particularidad. Este interés por el interiorismo no es gratuito: el trabajo sobre los interiores domésticos es entendido como un modo de acercamiento a los modos de intimidad de sus habitantes. Modos de habitar que se manifiestan espacialmente en modos de ocupar el espacio que vienen a ser tan variopintos como reveladores, por un lado, de la idiosincrasia de la cotidianeidad de cada cual; por otra parte, de una individualidad actual marcada por la tensión entre polos intercambiables que van del orden al caos, del ocio al trabajo, de la velocidad pública a la lentitud de la claustrofilia; y, sobre todo, por unos asentamientos en el territorio doméstico dados por su condición de espacios para crear historias. Pues, en efecto, todos ellos son lugares de vida y trabajo de distintos narradores profesionales. La manera que tenemos de ocupar nuestros espacios privados define una plástica y una estética, y ello produce unos muy particulares "paisajes de interior", en cuya traslación pictórica se superponen distintos planos y modos narrativos, que asimilan registros tanto del lenguaje del cómic como del fotográfico o del género de la pintura de interiores (desde el interior barroco propio de los inicios de la pintura burguesa de los Países Bajos hasta las habitaciones hopperianas o las inquietantes estancias compuestas por Jeff Wall, pasando por las crónicas hogarthianas en series, por citar un trayecto posible entre otros muchos). Por tanto, este capítulo se da como objeto constituir un modo narrativo a través del medio pictórico que viene a diferir el sentido de la imagen a un ámbito ajeno a ella, en una articulación de representaciones de segundo grado que se sirve de argumentos en potencia para establecer una narración suspendida en la contemplación de estos escenarios del yo. De un yo proyectado en un tipo de ambiente muy concreto: su ámbito de existencia íntima, la casa tomada, modelada por el día a día de su habitante… Y un habitante, en nuestro caso, particular, pues se trata aquí de pinturas planteadas a partir de las fotografías que tomadas del (des)orden de los espacios domésticos que habitan muy diferentes personas que, como se ha indicado, tienen una cualidad común y definitoria: son todos ellos narradores, de distinto tipo: novelistas, críticos, historiadores, directores de cine, dibujantes de cómic, filósofos, artistas, comisarios… Autores siempre de los que se toma la naturalidad de sus espacios domésticos como un modo de proyectar en ellos la multiplicidad de Anonymous de forma alegórica y como una estrategia de desarrollar su existencia en una narración abierta (la nuestra) que se remite a otras (las de las diferentes obras que estaban siendo desarrolladas en esos diferentes paisajes de desorden). Cada cuadro, pues, es titulado con el trabajo que estaba realizando cada uno de tales autores al recibir la visita –cámara en mano- de Polaroid Star, a partir de cuyas fotografías ha compuesto Miranda estas pinturas.

 

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